Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El País. Mostrar todas las entradas
sábado, 2 de mayo de 2009
'Reflejos', artículo de Manuel Vicent publicado en El País (7.Feb.84)
Aquel obrero en paro que la crisis había convertido en un mendigo no salía de su asombro al ver que el público le echaba tantas monedas y nunca entendió el motivo de su éxito comercial, aunque la gran recaudación, sólo se producía durante una hora, de 6 a 7 de la tarde. Estaba sentado en una acera muy concurrida frente a un escaparate de televisores, y allí se exhibía a la caridad todo el día con los arreos de trabajo: un niño anestesiado en brazos, una manta para la colecta, el ceño sumido en los harapos del vientre y un cartón escrito con caracteres de alquitrán con la explicación de su desgracia, que nadie leía. Esta clase de seres con la mano alargada forma parte del paisaje de la ciudad, y la gente tal vez percibe algo caliente dentro de esos bultos callejeros, pero nunca les mira directamente a la cara. A estas alturas comienza a cundir la sospecha de que la realidad sólo es un vídeo o una oferta en diferido a través de signos y contextos. La vida no existe de modo objetivo. Se ofrece como una aparición intangible de reflejos, y el caso de este mendigo podría servir de ejemplo en un curso acelerado de fenomenología. El tipo se hallaba, de un modo sustancial, tirado al pie de una acacia pidiendo limosna entre las patas anónimas de los transeúntes, y en toda la jornada ningún cristiano osaba echarle un duro, pero a sus espaldas, en aquel escaparate, había 20 televisores y el dueño de la tienda tenía la costumbre de conectarlos (de 6 a 7 de la tarde) a un circuito de vídeo enfocado a la calle, que grababa y al mismo tiempo trasmitía la imagen a cuantos se acercaban a la cristalera. Un pequeño gentío se adensaba allí para contemplarse en los múltiples aparatos gesticulando como los tontos de córner. Estos espectadores también veían en el televisor al mendigo de la acera que no habían descubierto a su lado en carne mortal. Durante esa hora de emisión, mientras sólo era un ente televisivo, este pordiosero adquiría su única existencia. La gente lo visualizaba en la pantalla. Luego volvía la cabeza y lo encontraba objetivamente con el brazo extendido.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Y tú más

Eres tonto… Pues tú más… ¡Qué recuerdos! Aquello que hacíamos de pequeño sí que eran buenos debates, diálogos de altura. Así que viendo la guerra que han iniciado El País y El Mundo uno se emociona. Hasta espera que aparezca en cualquier momento la madre de Pedrojota para agarrar de las orejas a los dos niños de morros y conseguir que se acaben dando un beso, pidiéndose perdón y merendando un bocata de Nocilla.
La primera piedra la tiró El País, dando a conocer la mala situación financiera de alguno de los inversores de El Mundo. Y lo hizo en un mal momento, porque luego se destapó el cierre de Localia (del Grupo Prisa) por bancarrota –que bonita palabra, me recuerda al Monopoli-. Ahora, arremete Pedrojota, y este tipo cuando la toma con algo… Agarraos los machos, herederos de la estirpe Polanco.
Viñeta de El Roto.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)